|
Pablo Galavís | SEVILLA
Tráfico, polución, ruido… son algunas de las molestias que día tras día han de soportar los habitantes de una gran ciudad. Sevilla no escapa ni es ajena a estas incomodidades. Sin embargo, no hay que irse demasiado lejos para desconectar y pasear entre alguno de sus maravillosos espacios verdes. La ciudad cuenta con innumerables parques y jardines llenos de historia y encanto, cuyos visitantes e incluso residentes no deberían dejar de visitar para así dejarse llevar por ellos.
Un breve paseo por los jardines de los Reales Alcázares trasladará a los turistas a la Sevilla con tintes árabes, la majestuosidad del Parque de Mª Luisa se instalará en la retina de todos los que paseen por sus calles y la vida y luminosidad del Parque del Alamillo entretendrá a grandes y pequeños. Sevilla atrapará a todo aquel que busque en sus parques el lugar perfecto para escapar de la gran ciudad.
Paseos con encanto En pleno centro, junto al barrio de Santa Cruz, se sitúan los Jardines de Murillo y el Paseo de Catalina de Ribera, si bien no destacan en extensión ya que solo ocupan 8.854 metros cuadrados de superficie, sí que lo hacen en historia, siendo uno de los más antiguos de la ciudad. Deben su nombre al célebre pintor Bartolomé Esteban Murillo que residía cerca de los mismos, su origen data de finales del siglo XIX cuando pertenecían a la Huerta del Retiro del Alcázar. Estos jardines destacan por su variedad botánica con espectaculares ejemplares de Magnolia grandiflora o Picus macrophylla entre otros. Además, cuentan con el privilegio de ser Bien de Interés Cultural y Patrimonio Histórico de España.
Jardines con historia A escasos metros de allí, se encuentra uno de los espacios verdes más impresionantes de Sevilla, declarados Patrimonio de la Humanidad. Se trata de los jardines de los Reales Alcázares, 60.000 metros cuadrados de superficie que aúnan historia y belleza. Su origen data de inicios del siglo X bajo los dominios del califa Abd al-Rahman III y se divide en 16 parcelas entre las que destacan los Jardines de Mercurio, con un espectacular estanque presidido por una gran figura del dios Mercurio; el Jardín de Troya, también llamado del Laberinto debido a su estructura, donde el sonido del agua de sus fuentes, se entremezcla con la fragancia de sus flores; o los Jardines del Príncipe, en honor del príncipe Juan, hijo de los Reyes Católicos, con una mezcla heterogénea de plantas donde se pueden encontrar granados y naranjos junto a palmeras o magnolios.
La belleza de un parque No menos importante es el Parque de María Luisa, uno de los espacios verdes más importantes de la ciudad y también declarado Bien de Interés Cultural. Su superficie de 340.000 metros cuadrados hace las delicias de sus visitantes, que tienen ante sí uno de los parques más bellos de España. Su gran extensión hace posible la armonía entre una variada vegetación y una gran fauna donde destacan las especies avícolas como pavos reales, cisnes o patos. Originariamente se trataba de unos jardines pertenecientes al Palacio de San Telmo, y fueron donados a la ciudad en 1893 por la infanta María Luisa Fernanda de Borbón aunque no fue hasta 1911 cuando formaron parte del patrimonio urbano.
Con la mente puesta en la Exposición Iberoamericana de 1929, el prestigioso paisajista francés Jean Claude Forestier se encargó de su remodelación, dándole el aire romántico que hoy día conserva y basándose en los jardines de la Alambra, los de los Reales Alcázares y los del Generalife.
El lago de los patos Algo más pequeño en extensión es el Parque de los Príncipes, 108.000 metros cuadrados de superficie que deben su nombre a los por entonces príncipes Don Juan Carlos y Doña Sofía. Inaugurado en 1973, destaca por un diseño vanguardista y moderno y por un gran lago ocupado por patos. Posee amplias calles para dar un agradable paseo y disfrutar de sus casi 100 variedades distintas de vegetación donde los cítricos cobran gran importancia.
Parques, espacios deportivos Pero sin duda, uno de los mejores espacios verdes para desconectar de la ciudad es el Parque del Alamillo, el más extenso de Sevilla y uno de los más grandes de Andalucía. Gestionado directamente por la Junta de Andalucía, dispone de 850.000 metros cuadrados de superficie para realizar un sinfín de actividades lúdicas. Inaugurado en 1993, y orientado totalmente para sus usuarios con una variada programación como las visitas guiadas al vivero, el tren paseo o alquiler de bicicletas. Aunque si por algo destaca el parque es por su uso como espacio de actividades deportivas, sus espaciosas calles rodeadas de vegetación, así como su extensión, favorecen la práctica de deportes como el ciclismo o el footing. Se trata de un parque moderno no exento de vegetación y fauna, con más de 100 especies distintas de aves y mamíferos como erizos terrestres, conejos o topillos.
Estos espacios verdes son tan solo una pequeña muestra de lo que Sevilla ofrece a sus residentes y visitantes para desconectar del ambiente de una gran capital. Historias legendarias, nobleza en sus glorietas, perfumes florales por sus calles… cualquier excusa es buena para respirar algo de oxígeno y disfrutar de la naturaleza en plena ciudad.
|